Related Topics
 

Cuestión de riesgo


Risky Business
Los científicos en St. Jude han descubierto una posible razón por qué
los niños hispanos tienen un mayor riesgo de desarrollar leucemia linfoblástica
aguda comparado a los niños afroamericanos o blancos.


¿Por qué algunos niños tienen un mayor riesgo de desarrollar leucemia?

Los niños de cualquier etnicidad pueden padecer leucemia linfoblástica aguda (LLA), el tipo más común de cáncer pediátrico. Pero desde hace mucho tiempo, los científicos saben que los niños hispanos tienen un mayor riesgo de desarrollar LLA que los niños blancos o afroamericanos.

El motivo de esta discrepancia sigue siendo un misterio. Pero los científicos de St. Jude Children’s Research Hospital recientemente han empezado a descubrir algunas pistas importantes, muy ocultas dentro del ADN que los niños heredan de sus padres.
"Durante muchos años, las personas sospechaban que existía una base genética para la susceptibilidad a la LLA", comenta Jun Yang, PhD, investigador líder de los trabajos recientes. "Por ejemplo, en gemelos idénticos con la misma composición genética, si un gemelo tiene leucemia, el riesgo de que el segundo gemelo la desarrolle es mucho mayor".

Sin embargo, comenta Yang, ha sido difícil encontrar las sutiles diferencias en el ADN que hacen a los niños de algunos grupos étnicos más propensos a desarrollar LLA.

Jun Yang, PhD, with Heng Xu, PhD

"A menos que estudiemos las poblaciones minoritarias, simplemente no sabremos qué es lo que determina la disparidad étnica en esta enfermedad", dice Jun Yang, PhD (a la derecha), mostrado aquí trabajando con Heng Xu, PhD, de Ciencias Farmacológicas.


Riesgo inesperado

Para identificar estas diferencias, Yang y sus colaboradores revisaron minuciosamente el ADN de miles de niños con LLA, comparando toda su composición genética con la de personas sin LLA. Los científicos buscaban pequeñas variaciones que pudieran explicar las diferencias en el riesgo de contraer la enfermedad.

Lo que descubrieron fue asombroso: En todos los grupos étnicos, heredar versiones de alto riesgo de tan solo cuatro genes se asociaba con un riesgo hasta nueve veces mayor de desarrollar LLA infantil. El grado de aumento en el riesgo fue inesperado para una enfermedad compleja como la LLA.

"Únicamente son cuatro variantes, y combinarlas genera un gran impacto; es bastante impresionante", comenta Yang. "Eso me sorprendió un poco".

Y los investigadores hicieron otro hallazgo clave: Dos de las versiones de genes de alto riesgo se heredaban con mayor frecuencia en niños hispanos, lo que señalaba al menos un motivo para su mayor propensión a desarrollar LLA. Además, estas versiones eran menos comunes en afroamericanos, quienes tienen el menor riesgo de la enfermedad.

"Este fue el primer estudio multiétnico que abarcaba la totalidad del genoma de esta dimensión que analizó los factores de riesgo para la LLA pediátrica", dice Yang. "A menos que estudiemos las poblaciones minoritarias, simplemente no sabremos qué es lo que determina la disparidad étnica en esta enfermedad".


Tratamiento a la medida

Encontrar estos factores de riesgo es un primer paso para crear nuevos tratamientos dirigidos a pacientes de LLA de forma individual, dependiendo de su composición genética.  Pero dado que el 94% de los pacientes de LLA de St. Jude ya se están convirtiendo en sobrevivientes a largo plazo, ¿qué tanto puede mejorar el tratamiento?

"La LLA es una gran historia de éxito en nuestra batalla contra el cáncer", dice Yang. "Sin embargo, la quimioterapia convencional que utilizamos en pacientes jóvenes puede ser un arma demasiado agresiva con muchos efectos secundarios.

"Lo que necesitamos hacer enseguida es desarrollar un tratamiento más preciso y dirigido específicamente a la leucemia. ¿Cómo lograrlo? Necesitamos aprender más acerca de la biología de la enfermedad", continúa.

"Ahora sabemos que estos genes son importantes, lo que nos dice mucho acerca del proceso por medio del cual se desarrolla la leucemia. Y eso nos da una idea de lo que debemos estar apuntando con nuevos tratamientos".


Mucho que agradecer

El ambiente colaborativo de investigación de St. Jude fue clave para el éxito de esta labor a gran escala.

"Tuvimos colaboración extensa dentro de St. Jude: bioestadísticos, patólogos, oncólogos y científicos que están estudiando la biología y la farmacogenómica de la leucemia", explica Yang. "También pedimos apoyo del Children’s Oncology Group, el cual da tratamiento a pacientes de cáncer pediátrico en todo el país".

Además, añade, hubo otros colaboradores con una función vitalmente importante.

"Nada de esto podría haber sucedido sin los pacientes y sus padres", comenta. "Ellos son extremadamente generosos al trabajar con nosotros para apoyar el progreso de la investigación. Ellos entienden lo importante que es el trabajo, de qué manera puede ayudar no únicamente a los niños que reciben tratamiento actualmente, sino también a pacientes futuros".

Un suceso que ocurrió al principio de la carrera de investigación de Yang sigue siendo fuente de motivación para él.

"Estaba dando un recorrido por el laboratorio en una ocasión y conocí a una paciente de St. Jude que tenía un tumor cerebral quien dijo que ella quería hacer investigación algún día para ayudar a otros niños", recuerda.

"Cuando ya se iban, su madre se acercó a mí y me estrechó la mano. Me dijo: 'Todos los días rezo para que usted pueda hacer su trabajo, porque esa es la única esperanza para mi hija'.

"Fue muy emotivo", dice Yang, "y entendí más que nunca la importancia del trabajo que realizamos en St. Jude".