Christopher, paciente de St. Jude, con su madre en el día de su boda en el hospital.

Una boda en St. Jude

Christopher se despertó de golpe, y en seguida corrió a urgirle a su madre, Jessica, que se levantara. Era el día especial que habían estado esperando él, Jessica, y su novio William, un día que había sido pospuesto durante años mientras Christopher luchaba contra el cáncer.

Era el día de la boda de Jessica y William. Los tres serían por fin una familia. Y ocurriría en el lugar que había salvado la vida de Christopher: St. Jude Children’s Research Hospital.

Hace cuatro años, cuando Jessica y William se conocieron en Puerto Rico, la conexión fue inmediata. Pero su felicidad fue interrumpida cuando tan solo dos meses después, Jessica recibió una noticia desgarradora: Su hijo Christopher sufría de leucemia linfocítica, un tipo de cáncer de la sangre. Christopher comenzó un duro tratamiento en su hospital local que duró más de tres años.

Al cabo del proceso de tratamiento parecía que todo iba a salir bien. Los pensamientos de todos se empezaron a enfocar en la boda, hasta que ocurrió lo impensable: Christopher recayó. Esta vez, los tres dejaron todo atrás para acudir a St. Jude.

En St. Jude, Christopher, Jessica y William encontraron una comunidad de apoyo. Entre el personal y las otras familias que estaban pasando por lo mismo, volvieron a sentir esperanza.  Christopher recibió tratamiento de quimioterapia y un trasplante de medula ósea. Empezó a recobrar la fuerza.

Durante el tratamiento en ambos hospitales, William se mantuvo cercano a la familia. “Ese apoyo, ese calor, esa ayuda, es lo que nos ha mantenido de pie,” dijo Jessica. “Nunca ha dicho ‘no puedo’. Hemos compartido las noches, las madrugadas, la medicina, todo el proceso”.

“Christopher cuenta mucho conmigo,” dice William. “Jugamos, hacemos maldades. Estamos juntos todo el día.”
Cuando los médicos dijeron que Christopher estaba libre de cáncer, la pareja no quería esperar más para celebrar esa boda tan anticipada.  Decidieron casarse en St. Jude, rodeados de su nueva familia.

“Hemos decidido que éste era el mejor sitio,” explica Jessica, “porque aquí llegamos tristes pero ahora estamos felices. Ahora [Christopher] está sano gracias al hospital.”

“Llevamos semanas sin casi dormir,” confesó William antes de la ceremonia. “Estamos logrando nuestros sueños.”
Una congragación de familias de pacientes y personal de St. Jude se reunió en el pabellón de Danny Thomas, donde la emoción y el amor en el aire eran palpables. Jessica estaba resplandeciente en su vestido blanco y ramo de flores. La pareja intercambió sus votos matrimoniales.

“Yo deseo que ella sea muy feliz,” dijo Christopher.