Aunque solo tenía siete años, Tayde recuerda con mucho cariño cuando conoció a Danny Thomas. Había llegado a St. Jude en 1987 para tratar su condición de leucemia linfoblástica aguda y su madre le señaló a Danny caminando en uno de los pasillos. Le explicó que era el fundador de St. Jude y que era muy famoso.

Tayde: Una sobreviviente recuerda a Danny Thomas

Aunque solo tenía siete años, Tayde recuerda con mucho cariño cuando conoció a Danny Thomas. Había llegado a St. Jude en 1987 para tratar su condición de leucemia linfoblástica aguda y su madre le señaló a Danny caminando en uno de los pasillos. Le explicó que era el fundador de St. Jude y que era muy famoso.

Danny intentó hablar con la pequeña, pero Tayde no podía entenderle. Ella y su madre recién llegaban de México y solo hablaban español, por lo que una enfermera se ofreció a servirles de interprete. Danny le preguntó a Tayde sobre el tipo de cáncer que tenía y cómo había llegado a St. Jude.

Tayde recuerda que Danny lucía anteojos muy grandes al estilo de los ochenta, con pantalones vaqueros y una camisa de cuadros. Danny la sentó en sus piernas y le acomodó su pelo largo, el cual perdió poco después debido a la quimioterapia. A Tayde no le pareció que Danny luciera como una celebridad, sino como un abuelito tierno y cariñoso. Ante su presencia, nunca sintió miedo.

 Un futuro exitoso y un legado

Esa sensación de tranquilidad se sentía en todo el hospital e hizo un poco más fácil la lucha que enfrentó contra el cáncer por varios años. Tayde sufrió dos recaídas y tres tratamientos de quimioterapia, pero hoy celebra con mucha alegría una vida libre de cáncer. Su agradecimiento a St. Jude fue tan grande que en el 2004 comenzó a trabajar para ALSAC, la organización sin fines de lucro del hospital. Poco después, también celebró su matrimonio.

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Aunque lamenta que no se tomaran fotos de su experiencia con Danny, Tayde tiene recuerdos muy vivos de cuando lo conoció y ha aprendido a valorar cada vez más su contribución a pacientes como ella a través de los años.

“Yo sé que estoy viva hoy gracias al sueño de Danny”, dice Tayde con seguridad. Cuatro años después de haberlo conocido, Danny falleció en 1991 y a veces desearía poder hablar con él. Incluso sabe exactamente lo que le diría.

“Muchas gracias Danny Thomas, por mi vida y por darme la oportunidad de hacer mis sueños realidad”