Para Estevan, el mundo es una sala de juegos

Estevan no tiene miedo de ensuciarse un poco. Le encanta la caja de arena. El mundo entero es su cuarto de juegos. Detrás de su dulce sonrisa, nadie pudiera decir que este pequeño es un valiente sobreviviente de cáncer.

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Todo cambió en un instante.

A finales del 2011, su mamá, Teresa, recibió una llamada de su padre a la clínica donde ella trabajaba. Una visita médica de rutina había revelado que su hijo tenía niveles de hemoglobina increíblemente bajos. Algo no andaba bien.

“Nos mandaron en ambulancia a la clínica de St. Jude en Peoria y allá todavía no nos daban una respuesta”, recuerda Teresa de aquel día, uno de los más largos de su vida. “Me dio mucho miedo, pero mi papá me acompañó. En todos los momentos, mi papá estuvo conmigo”.

Estevan tuvo que ser transferido a St. Jude Children’s Research Hospital en Memphis donde confirmaron el diagnóstico devastador. Estevan sufría leucemia linfoblástica aguda, uno de los tipos de cáncer más comunes en los niños.

Teresa no lo podía creer. Su hijo estaba pálido, pero seguía con la misma energía de siempre.

“Yo nunca me imaginé que me tocaría vivir esto”, cuenta Teresa.

En St. Jude, Teresa encontró el apoyo de doctores, enfermeras y otras familias de pacientes. Se enteró que St. Jude nunca le enviaría una factura por nada. El hospital se encargaría de su hospedaje y comidas para que pudiera enfocarse completamente a Estevan.

Estevan comenzó su tratamiento de quimioterapia y su cáncer fue desapareciendo rápidamente. 

“Esta experiencia ha cambiado mi vida”, confiesa Teresa. “Ahora ya estoy más pendiente a cómo se ven los otros niños, si están cansados, el modo de actuar, y les pongo atención a cómo se ven físicamente. Porque la verdad, que uno nunca sabe”.

Estevan vive para jugar. Brinca y salta tanto que al final del día está totalmente agotado. Su madre lo acurruca en la cama y le lee un libro. Sin duda es la parte del día que más atesora Estevan.

Cuando Estevan se duerme, queda muy tranquilo. Su madre no puede dejar de mirarlo y desearle el mejor de los sueños.

Actualización: Estevan respondió muy bien a su tratamiento y ya pudo volver a su casa.

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