Sheyla

 

Sheyla sueña con volver a patinar

Un día perfecto para Sheila puede ser tan sencillo como salir a correr patines con sus amiguitos del vecindario o hacer una que otra travesura inocente con su hermanito. Disfrutar de la rutina de siempre con su familia también es algo que atesora mucho.

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Sheila es también muy perceptiva. Se interesa genuinamente por el bienestar de los demás y presiente fácilmente cuando a sus papás les preocupa algo. En las visitas médicas para atender su condición de diabetes infantil, por ejemplo, Sheila siempre pone atención a las expresiones de sus padres para entender más allá de términos médicos.

Precisamente, por eso, el 39 de abril del 2011, aún antes de saber que sufría de cáncer, Sheila sabía que algo andaba mal.

Comienza una jornada dolorosa

Sheila y sus padres habían llegado a la oficina de un ortopeda referido por el doctor de Sheila luego de encontrar una masa sospechosa en una de sus rodillas. Melinda había pensado que Sheila solo se había roto un hueso cuando estaba jugando con sus patines nuevos, pero el dolor era demasiado intenso.

Sheila esperó en la sala de espera con su padre mientras su madre hablaba con el médico. Cuando Melinda escuchó las noticias, no encontró cómo esconder sus lágrimas.

Se trataba de un cáncer llamado osteosarcomo, un tipo de cáncer en los huesos. Su familia entera se colapsó.

“Fue horrible”, dijo Melinda.

La familia de Sheila se enteró de St. Jude Children’s Research Hospital a través de los hermanos de su congregación.

“Llegamos aquí con más nada que una maleta de ropa”, cuenta Melinda.

Se hace la luz

Describe la llegada al hospital “como ver una luz”. Al llegar a una ciudad de extraños, St. Jude se convirtió en su segunda familia, proveyéndole alojamiento, transportación y comida. Se enteraron que nunca recibirían una factura.

Para la sorpresa de Sheila el doctor que la atendía también hablaba su idioma, lo cual ha contribuido a desarrollar una relación de confianza. Gracias a esa relación y el trato cálido del personal de St. Jude, Sheila y su familia han tenido las fuerzas para luchar contra el osteosarcoma. 

En St. Jude, Sheyla ha sido sometida a varios meses de quimioterapia, al igual que una cirugía para salvar su pierna sustituyendo su rodilla y una porción del fémur con un prostético.

Y todavía está luchando.

Sheila extrañas las cosas simples de su rutina en Puerto rico. Sueña con volver a correr patines afuera.

Sueña con el viento en su pelo y en patinar tan rápido como sus patines se lo permitan- tan, pero que tan rápido que pueda dejar todas sus penas en el olvido.

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