Conoce a Yazleemar


Give thanks. Walk. patient Yazleemar

Conoce a Yazleemar

1 año 
retinoblastoma

Yazleemar les regala a sus padres una sonrisa cada vez que cantan su canción favorita.

“Donde haya música, ella está”, dice su madre. 

Desde que abrió los ojitos por primera vez, Yazleemar siempre ha sido muy tranquila y saludable. Su buen cuidado es evidente en sus lindos cachetes rosados y piernas regordetas.

“Simplemente se ríe”, dice su mamá. 

Pero un día su madre notó algo extraño. Yazleemar venía gateando desde el cuarto oscuro de su hermano cuando un rayo de luz reveló un reflejo blanco en su ojo izquierdo. Pensaron que podría tratarse de una catarata y decidieron llevarla al pediatra. 

La respuesta se demoró bastante. Yazleemar pasó de un médico a otro hasta llegar al Centro Médico del área metropolitana, donde su madre miraba muy nerviosa cómo varios médicos observaban a su hija durante una tomografía computarizada. Finalmente, el especialista les pidió que se sentaran para darles la noticia.

“Encontramos un tumor en su ojo izquierdo y entendemos que es retinoblastoma”, dijo el médico. 

Los padres no creían lo que estaban escuchando. El cáncer era demasiado serio para ofrecerle tratamiento localmente. En busca de respuestas, los médicos decidieron hacer un referido a St. Jude Children’s Research Hospital. 

En St. Jude, la familia de Yazleemar no tendría que pagar por cuidado médico, vivienda, transportación o comida. St. Jude se encargó de todo. “Nunca había visto un hospital tan hermoso”, dijo la madre de Yazleemar. “Todos trabajan con una sonrisa y viven contigo tu sufrimiento”. 

Yazleemar llegó a St. Jude a los 11 meses de nacida, y ha tenido que enfrentar una serie de tratamientos para controlar el crecimiento del tumor. Los médicos, sin embargo, continúan luchando y Yazleemar mantiene una vida bastante normal.

 “En St. Jude, vi a mi hija dar sus primeros pasos. Fue magnífico. Es una etapa que todo padre quiere ver en sus hijos. Y sé que así seguirá”. 

La madre de Yazleemar se aferra a cada etapa de ese progreso y a la alegría de poder reencontrarse pronto con su esposo y su hijo mayor. Ambos tuvieron que permanecer en Puerto Rico para terminar el semestre escolar del niño y las llamadas telefónicas no son suficientes.

 “Mi niño todos los días pregunta por su hermanita. ‘¿Y cómo está Yazlee, mamá? Quiero verla y darle besitos en sus cachetitos gorditos”. La madre de Yazleemar no deja de pensar en esos momentos que compartirán juntos: una rica comida, retratos en familia y por supuesto, muchísima música que ponga una sonrisa en la pequeña.