Un donante de St. Jude se prepara para "elevarse sobre la Tierra" en una histórica misión al espacio

Chris Sembroski, que desde pequeño se sintió fascinado por el cosmos y ha dedicado su carrera profesional al servicio de la industria aeroespacial, ocupará el asiento de la Generosidad en Inspiration4.

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Solía observar las estrellas desde el techo de su escuela secundaria, y luego compartió su pasión por el cosmos como consejero del Campamento Espacial. También solía lanzar cohetes modelo con su padre, un pasatiempo que tuvo mucha relevancia durante su vida universitaria.

Así que tal vez no sea un gran salto para Chris Sembroski, un hombre de 41 años fascinado con el espacio toda su vida, unirse a Inspiration4, la primera misión espacial del mundo integrada por una tripulación totalmente civil. Después de todo, trabaja en el sector de la fabricación aeroespacial. Y llegó a formar parte de un grupo de ciudadanos que abogaban por la defensa del espacio ante miembros del Congreso, ayudando a allanar el camino para empresas privadas como SpaceX, cuya nave espacial pondrá en órbita a la tripulación de I4 a total beneficio de St. Jude Children’s Research Hospital.

"Esa pasión en mí se afianzó aún más al ver el despegue de un cohete por primera vez", dijo Sembroski, recordando un lanzamiento de un Transbordador Espacial en Florida que presenció cuando cursaba su primer año de universidad. "Después de haber visto en vivo y por primera vez el lanzamiento al espacio de un cohete de tamaño real, creo verdaderamente que hay muy pocas experiencias como esa que te hagan estremecer y te cambien como persona".

Bueno, a lo mejor sí es un gran salto el que Sembroski se convierta en un astronauta civil. Antes de ganar el asiento de la Generosidad en Inspiration4 como parte de una campaña especial de recaudación de fondos para St. Jude, él pensaba que sus posibilidades eran "una en miles y miles de millones". Aun así, estaba fascinado por el espacio, y la oportunidad de contribuir a St. Jude era "la cereza del postre", así que pensó, ¿por qué no?

Pero, para Sembroski, unirse a una misión que impulsa a recaudar fondos y generar conciencia para St. Jude... no es un gran salto. Es simplemente un pequeño paso. No solo porque Sembroski ya había donado a St. Jude con anterioridad, y sabía de sus investigaciones innovadoras y tratamientos que salvan vidas. Sino también porque parece ser ese tipo de persona que naturalmente gravita hacia la causa.

Optimista. Empático. Apasionado por la vida y sus posibilidades.

“He experimentado  mucha generosidad en mi vida”, dijo Sembroski, haciendo el recuento de una vida que lo ha visto convertirse en marido y padre, un profesional en la industria de sus sueños, y ahora, con la oportunidad de hacer un viaje extraordinario para apoyar una causa noble y memorable.

“Realmente deseo asegurarme de fomentar el apoyo mutuo, promover actos de bondad e inspirar a las personas a ser más generosas unas con otras… la misma generosidad que yo he recibido en la vida”.

Sembroski, un veterano de la Fuerza Aérea de EE.UU. que fue voluntario en el despliegue a Irak, vive en Everett, Washington, y trabaja en la detección y el diagnóstico de fallas en las máquinas en Lockheed Martin, la compañía aeroespacial y de seguridad global.

En otras palabras, mientras que algunas personas luchan por encontrar su camino en el mundo, Chris, desde joven, simplemente emprendió su camino guiado por las estrellas.

Cree fervientemente que todos los jóvenes deberían poder hallar sus sueños y seguirlos.

Según él, que a un joven con amor a la ciencia se le diga que el viaje espacial es prácticamente imposible, que "tienes mayor posibilidad de entrar en la NBA que de ser astronauta” es, en sus propias palabras, “desmoralizador”.

Cuando Sembroski dijo, “así no debería ser”, podría haber estado hablando de los jóvenes en otro contexto —es decir, enfrentando un diagnóstico de cáncer, con incertidumbre sobre su futuro.

Esa es la belleza de Inspiration4. Esa es su simetría. El director ejecutivo de Shift4 Payments y comandante de la misión, Jared Isaacman, que es quien financia el vuelo, no quería simplemente hacer algo grandioso, sino también hacer un bien. Se convirtió en socio corporativo de St. Jude y designó al hospital como único beneficiario, otorgando dos de los cuatro asientos de la tripulación a St. Jude —uno asignado a Sembroski a través de la campaña de recaudación de fondos, y el otro, que representa el pilar de la Esperanza, a Hayley Arceneaux, una ex-paciente de St. Jude que ahora trabaja allí como asociada médica.

Así que, del mismo modo que este vuelo allanará el camino para que personas de todos los ámbitos y condiciones sociales puedan visitar el espacio en años venideros, también los fondos que genera para St. Jude impulsarán la investigación para curar a niños que en otra época jamás hubieran sobrevivido hasta la edad adulta.

Esa es la esencia de esta misión: Al ir al espacio, hay mucho bien que puede lograrse aquí en la Tierra.

O, como dice Sembroski, con palabras que vuelan alto... 

“Sócrates decía que el hombre debe elevarse sobre la Tierra hacia la atmósfera y más allá, porque solo así conocerá verdaderamente su lugar en el mundo. Espero regresar con ese mensaje, de cómo me siento y lo que experimenté en ese momento, observando la Tierra desde el espacio y entendiendo que en la Tierra no hay líneas ni muros.

“Todos estamos aquí juntos. Todos podemos lograr cosas maravillosas si compartimos actos de bondad y generosidad entre nosotros mismos”.

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