Eddie Ramos: La fortuna de un voluntario


Eddie's lucky day

Sentado en una banca de New York, Eddie Ramos encontró su suerte. Mientras algunas personas nacen para ser artistas o contables, Eddie soñaba con la oportunidad de contribuir a la misión de St. Jude Children’s Research Hospital. 

Había tenido la oportunidad de contribuir a varias organizaciones, pero nada como su pasión por los miles de niños que luchan contra el cáncer día a día. 

Así, una tarde cualquiera en el año 2003, le sacó conversación a un amistoso extraño que resultó trabajar en el equipo de Gift Planning que recauda fondos para St. Jude. 

“Es tu día de suerte”, le dijo con una sonrisa.

Eddie, sin tener la menor idea de quien era, había dejado al empleado totalmente impresionado con todo lo que sabía de St. Jude, y en unas semanas, ya estaba ayudando a organizar subastas, galas especiales y encargándose de un sinnúmero de rifas para los seguidores de St. Jude en la región de New York. 

“Me enamoré de St. Jude completamente”, dice Eddie. 

Su experiencia previa en la organización de eventos le vino como anillo al dedo en su trabajo para la región y sus destrezas eran tan impresionantes que llegó a trabajar 40 horas a la semana como voluntario de St. Jude. 

Sin embargo, al igual que St. Jude encontró ayuda en Eddie, la organización también lo ayudó a sanar internamente en un momento muy difícil de su vida. 

“A causa de la artritis reumatoide, yo estaba muy débil. No podía trabajar”, cuenta Eddie. “Entonces comencé a involucrarme más en los eventos y decidí venir a la oficina. Nada podía compararse a lo que estos pequeños tienen que enfrentar”. 

Desde decorar la oficina hasta organizar los materiales publicitarios para la región, Eddie comenzó a llegar todos los días listo para dar la batalla. En el proceso, tuvo la dicha de conocer a varios sobrevivientes como Jake, un joven de 15 años que pudo practicar fútbol, o Miguel, un paciente de República Dominicana con potencial de artista. 

Momentos inolvidables

De entre todos estos momentos memorables, hay uno en particular que no puede olvidar. 

“Una vez venía en el subway y me di cuenta que una persona me estaba mirando. Yo me bajé del tren y esta persona seguía detrás de mí hasta que inevitablemente me alcanzó”. 

Eddie vio una expresión de alivio en el rostro de este hombre desconocido, pero jamás se imaginó que tuvieran una conexión. Se trataba de alguien que como muchas familias en los Estados Unidos había sido tocado por las bondades de St. Jude. Su sobrina había sido atendida en el hospital y gracias a las contribuciones de personas como Eddie, todo marchaba por buen camino.

 “Había trabajado en galas y eventos, pero en ese momento, me di cuenta que esto le puede tocar a todos. Me di cuenta del impacto de mi trabajo”. 

Este año, Eddie celebra sus 50 años a la par con el cincuentenario del hospital y piensa que no es coincidencia.

“Cuando comencé a trabajar me dijeron ‘No es por equivocación que estás aquí’'”, dice Eddie. “Yo creo mucho en eso”. 

Luego de 9 años de servicio, St. Jude le cumplió su sueño de visitar al hospital durante el pasado Seminario de Promesa y Esperanza. Cada día este voluntario de St. Jude solidifica su esperanza en el futuro de la misión y a nivel individual espera poder continuar llevándoles alegría a los niños del hospital. Incluso, sueña con hacerle un gran carnaval como los grandes espectáculos de Cirque du Soleil. La sonrisa de cada paciente es una sonrisa en el rostro de Eddie.