El acceso igualitario a la atención ayuda a cerrar la brecha de supervivencia para pacientes afroamericanos jóvenes con cáncer


    Dr. Pui

    St. Jude Children’s Research Hospital cierra prácticamente la brecha de supervivencia para todos los niños blancos y afroamericanos con cáncer en un estudio que sugiere que un acceso igualitario a la atención se traduce en una misma probabilidad de cura.

    Memphis, Tennessee, 30 de abril de 2012-Un nuevo análisis de St. Jude Children’s Research Hospital se suma a la evidencia de que el acceso igualitario a una atención de apoyo y a un tratamiento integral se traduce por lo general en buenos resultados igualmente para la mayoría de los pacientes jóvenes con cáncer, tanto afroamericanos como blancos.

    Los investigadores no hallaron ninguna diferencia significativa en las tasas de supervivencia entre niños blancos y afroamericanos tratados en St. Jude para casi todos los cánceres durante un período de 15 años que finalizó en 2007.

    Las disparidades raciales en la supervivencia al cáncer están ampliamente reconocidas entre los pacientes afroamericanos de cualquier edad. Estos pacientes tienen menos probabilidades que sus contrapartes de raza blanca de convertirse en supervivientes de cáncer a largo plazo. Si bien tanto estos estudios como los anteriores han destacado el éxito de St. Jude en cerrar la brecha, los investigadores informaron que las disparidades continuaron para muchos pacientes pediátricos con cáncer en EE. UU. El trabajo aparece en la edición en línea del Journal of Clinical Oncology del 30 de abril.

    El estudio abarca una época de importantes avances en el tratamiento de varios cánceres pediátricos que, para el año 2007, habían ayudado durante cinco años a elevar la tasa de supervivencia al cáncer pediátrico del país a más del 80 por ciento. Pero los resultados informados al programa de Supervisión, Epidemiología y Resultados Finales (Surveillance, Epidemiology and End Results, SEER) del Instituto Nacional del Cáncer de todo EE. UU. muestran que los pacientes afroamericanos no participaban del mismo modo en esos avances. SEER compila datos de 17 estados y de los registros metropolitanos de cáncer. En conjunto, esos registros cubren aproximadamente el 26 por ciento de la población de EE. UU.

    Ching-Hon Pui, M.D., director del Departamento de Oncología de St. Jude y autor principal del estudio, expresó que los hallazgos acentúan la importancia de brindar a los pacientes acceso igualitario a un tratamiento integral para el cáncer. Si bien el riesgo de cáncer de una persona puede variar según la raza o el origen étnico, Pui señala que este estudio demuestra que una terapia integral enfocada en el riesgo y la atención de apoyo ayudan a los pacientes a disfrutar de excelentes resultados por igual. “Este estudio muestra que con una atención médica destacada y apoyo psicológico, los pacientes afroamericanos no deberían responder necesariamente peor que los pacientes blancos”, expresó.

    El estudio se centró en las tasas de supervivencia de los niños afroamericanos y blancos en la lucha contra uno de los 19 cánceres. Los investigadores analizaron el resultado para 4.128 pacientes de St. Jude y para 23.885 pacientes pediátricos en la base de datos del SEER. Los pacientes del SEER fueron tratados en distintos centros médicos de EE. UU.

    Los cánceres fueron diagnosticados entre 1992 y 2000 ó 2001 y 2007. Durante ese período de 15 años, alrededor del 19 por ciento de los pacientes de St. Jude se autoidentificaron como afroamericanos y alrededor del 75 por ciento como blancos. Aproximadamente el 10 por ciento de los pacientes de SEER en este estudio eran afroamericanos y alrededor del 58 por ciento de ellos eran blancos.

    El análisis de los resultados de SEER mostró que, en general, los pacientes afroamericanos tenían considerablemente peores resultados que los pacientes blancos con el mismo cáncer. La brecha de supervivencia racial se estrechó durante las épocas de tratamiento incluidos en este estudio para pacientes con leucemia linfoblástica aguda (acute lymphoblastic leukemia, ALL) y linfoma de Hodgkin, pero se amplió para aquellos que luchaban contra la leucemia mieloide aguda (acute myeloid leukemia, AML) y el neuroblastoma, un tumor del sistema nervioso.

    Durante el mismo período en St. Jude, los pacientes afroamericanos y blancos disfrutaron de logros de supervivencia similares, en particular aquellos tratados por ALL, AML y el retinoblastoma. En general, los pacientes afroamericanos y blancos de St. Jude tuvieron las mismas posibilidades de convertirse en supervivientes a largo plazo. La posible excepción la conformaron los niños con algunos cánceres raros y enfermedades avanzadas cuando comenzaba el tratamiento.

    “Estos hallazgos provienen directamente de las sólidas ideas de Danny Thomas de que, para conquistar el cáncer infantil, el tratamiento debe estar disponible por igual para todos los grupos raciales y étnicos, lo que ha ocurrido en St. Jude desde que él abrió las puertas en 1962”, expresó el Dr. William E. Evans, director ejecutivo de St. Jude y coautor del estudio.

    Los pacientes del SEER y de St. Jude difieren en varias maneras importantes, incluida la certeza de las pruebas de diagnóstico para ciertos tumores de cerebro. Los pacientes de St. Jude también tuvieron más probabilidades que los del SEER de inscribirse en ensayos clínicos.
    Pui destacó que los cánceres de alto riesgo o avanzados eran más comunes entre los pacientes de St. Jude que entre otros niños con cáncer. St. Jude es un centro de derivación con ensayos clínicos que se centran en cánceres difíciles o avanzados.

    St. Jude trata a todos los pacientes calificados sin tener en cuenta la capacidad de pago de la familia. El hospital no recopila información socioeconómica de los pacientes como rutina, pero un control de la cobertura de seguro de los pacientes en este estudio reveló que los niños afroamericanos tenían más probabilidades que los niños blancos de carecer de seguro o estar cubiertos por planes de salud del gobierno. Los investigadores destacaron que la cobertura de seguro puede ser un indicador de la condición socioeconómica y también influenciar el acceso del paciente a trasplantes de médula ósea y otras terapias costosas.

    Los otros autores del estudio son: Deqing Pei, Alberto Pappo, Scott Howard, Cheng Cheng, John Sandlund, Wayne Furman, Raul Ribeiro, Sheri Spunt, Jeffrey Rubnitz, Sima Jeha, Melissa Hudson, Larry Kun, Thomas Merchant, Mehmet Kocak, Alberto Broniscer, Monika Metzger, James Downing, Wing Leung y Amar Gajjar, todos de St. Jude. El estudio fue financiado en parte por el Instituto Nacional de Cáncer y ALSAC.

    St. Jude Children’s Research Hospital

    Desde su apertura, hace 50 años, St. Jude Children’s Research Hospital ha cambiado la manera en la que el mundo trata el cáncer infantil y otras enfermedades potencialmente mortales. Ninguna familia paga jamás a St. Jude por la atención que su hijo recibe y, por cada niño tratado aquí, miles de niños más han sido salvados en todo el mundo a través de los descubrimientos de St. Jude. El hospital ha jugado un papel fundamental al elevar las tasas de supervivencia del cáncer pediátrico en los EE. UU. del 20 al 80 por ciento, y es el primero y único Centro Integral para el Cáncer designado por el Instituto Nacional del Cáncer, dedicado exclusivamente a los niños. También es líder en la investigación y tratamientos de trastornos sanguíneos y enfermedades infecciosas en los niños. St. Jude fue fundado por el difunto artista Danny Thomas, quien consideró que ningún niño debe morir en el amanecer de la vida. Para conocer más, visite www.stjude.org. Síganos en Twitter @StJudeResearch.