Sam

Venciendo a un monstruo y regresando a clase

Sam toma papel y lápiz y empieza a trazar. En su dibujo, el cáncer cobra vida y se convierte en un monstruo demente, enorme y baboso. Tiene cuernos, colmillos afilados y ojos blancos. Parece un dinosaurio enfurecido—tonto, pero mortal.

Sam enfrentándose al cáncer. 
Dibujo hecho por Sam.

Este monstruo, el cáncer, tiene los brazos extendidos. Viene por Sam.

Pero Sam no se da por vencido.

El 19 de mayo, 2012, Sam se graduó de la secundaria con las mejores notas de su clase, a pesar de haber estado luchando contra meduloblastoma, un tumor cerebral, por casi tres años.

Su tratamiento comenzó en un hospital cerca de su casa en el 2009, pero cuando su cáncer regresó en el 2011, sus médicos le dijeron que no tenía esperanza alguna de recuperarse.

Sam y sus padres no se rindieron. La familia fue referida a St. Jude Children’s Research Hospital. En agosto del 2011, Sam empezó tratamiento con un medicamento experimental llamado GDC0449. Al principio, los resultados parecían prometedores, pero en diciembre del 2011, su tumor había vuelto a crecer, y Sam se sometió a una operación cerebral.

Desde entonces, Sam ha recibido varias quimioterapias experimentales, además de radioterapia, para combatir el crecimiento de su tumor. La familia jamás ha pagado a St. Jude por nada. Sus padres no podrían estar más agradecidos.

Si Sam no hubiera sido tratado en St. Jude, es posible que este joven con la mente brillante no hubiera llegado al día de su graduación

Sam tiene una beca a Indiana University – Purdue University Indianapolis, donde empezará sus estudios este otoño. Va a estudiar ciencias de la salud.

St. Jude quiere darle este futuro a Sam.

En el dibujo, Sam es mucho más pequeño que el cáncer. Es bajito y calvo. No parece un oponente formidable. Pero Sam tiene determinación, coraje y un arma. No se rendirá sin pelear. Mira fijamente al monstruo que tiene delante. Toma su espada y se la clava en el estómago.

agosto del 2012