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Amistad que da fuerzas

Más que una simple amistad, el lazo que une a muchos pacientes en St. Jude Children’s Hospital es un lazo de hermanos que perdura más allá del tratamiento contra el cáncer. Esa es la historia de Miguel y Luis Enrique.

Ambos se conocieron de forma muy curiosa. No solo comparten una jornada similar contra un cáncer llamado osteosarcoma, sino que tienen un parecido físico tan grande que muchos de los médicos y pacientes del hospital tendían a confundirlos en las terapias y eventos.

“Me confundían tanto con Miguel que las enfermeras de la Clínica C nos tuvieron que presentar cuando Miguel vino para un chequeo”, explicó Luis Enrique. “Cuando supimos que nuestro caso era tan similar y nuestro tratamiento era tan similar, eso nos unió. Su historia es prácticamente mi historia”.

Desde entonces, aunque Miguel ahora solo visita el hospital para eventos especiales, se mantiene muy conectado con el gran progreso que Luis Enrique ha logrado en sus terapias. Para ellos no hay nada mejor que ponerse al tanto sobre las cosas siempre. ¿Cómo va la escuela? ¿Qué música estás escuchando? ¿Cómo está la familia?

La amistad en St. Jude

“Yo lo que tengo aquí es una familia y seguimos conectados por Facebook y por Twitter, compartiendo los cumpleaños, las graduaciones, las alegrías y las tristezas”, dijo Miguel en una visita reciente. “En St. Jude se atan lazos que nunca se sueltan. Este hospital ha sido una bendición para mí”.

“La amistad es algo muy grande aquí en St. Jude”, explicó Luis Enrique. Yo llegué de mi país y encontré amigos de todas partes, amigos que son doctores, enfermeras, pacientes de todas las edades".

“Se preocupan por mí”, continuó. “Siempre están velando por mí. Todos son sinceros. El día de mi cirugía, por ejemplo, mis amigos -- mi familia de St. Jude -- estuvieron en la sala de espera para asegurarse que todo saliera bien. Se quedaron con mis padres en cada momento”.

Miguel, por su parte, todavía lleva en su mente a todos los amigos que dejó atrás en St. Jude, especialmente a los que no tuvieron la dicha de sobrevivir su batalla contra el cáncer. Esa linda amistad es la que le da fuerzas para unirse a Luis Enrique y otros en St. Jude para continuar la lucha por los muchos otros que se enfrentan a la enfermedad.

Su amigo Luis Enrique es el primero que agradece su entusiasmo. “Para mí ha sido algo increíble conocerlo porque él se ve tan saludable y yo no puedo esperar a verme así”, explicó. “Juntos nos damos fuerzas”.

 

febrero 2012