Cuando el amor por el fútbol sigue intacto, incluso en los peores momentos
Durante su tratamiento en St. Jude, el deporte ayudó a Ramón a salir adelante. Hoy, ver a las mejores selecciones del mundo enfrentarse reaviva esa alegría.
16 de junio de 2026 • 3 mínimo
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Como cada cuatro años, Ramón se encuentra en cuenta regresiva para ese momento en el que el mundo entero parece latir al mismo ritmo.
La ocasión no es solo un torneo para él y su familia. Es un toque de queda que transforma cada partido en un encuentro apasionante.
“Para mí es uno de los momentos más esperados”, dijo este aficionado que encuentra un propósito muy humano en el efecto que provoca tanta euforia deportiva.
“Lo veo como una manera de traer a las naciones a un mismo lugar para competir de buena manera, de forma alegre”, dijo.
Al hablar con entusiasmo del tema, reveló que su equipo favorito es el Manchester United. Pero cuando llega el mayor evento del fútbol a nivel global, luce con orgullo la camiseta de su país, México, uno de los tres anfitriones del torneo de 2026.
“El fútbol es algo que siempre me ha gustado desde que era un niño”, dijo. “Me inspiraban mi papá, quien alcanzó a jugar de manera semiprofesional, y el gran Javier ‘Chicharito’ Hernández, que es de Jalisco como yo”.
Sin embargo, Ramón no tuvo la oportunidad de jugar tanto como quería durante parte de su niñez. En 2001, su vida dio un giro inesperado tras ser diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda, un cáncer de la sangre y la médula ósea.
Fue referido a St. Jude Children’s Research Hospital ®, donde llegó a los seis años acompañado por su mamá. Ahí inició un tratamiento de quimioterapia mientras se alojaba en Target House, una de las residencias provistas por el hospital para pacientes y sus familias.
“También jugaba fútbol con otros pacientes en Target House, pues era nuestra forma de mantenernos entretenidos y conectados con nuestra identidad”, dijo.
Ramón tiene muchos otros recuerdos de St. Jude, un lugar que define por la esperanza que brinda en momentos donde más se necesita.
“Me gusta ver lo mucho que ha avanzado el equipo de St. Jude para salvar vidas de niños. Y aunque es raro decirlo de un hospital, pero para mí es mi segundo hogar, por haber tenido tanta gente que me hizo sentir cómodo y olvidar la razón que me llevó hasta ahí”, dijo.
Mientras espera el inicio del torneo, Ramón ya tiene planes. Quiere hacer transmisiones en vivo de dos de sus videojuegos favoritos para recaudar fondos para St. Jude a través de la plataforma St. Jude PLAY LIVE. Por un lado, jugará FIFA, donde puede simular partidos de fútbol. Por otro, jugará Jurassic World Evolution, motivado por su afición por los dinosaurios que comenzó durante su tratamiento.
Recordó que películas como The Land Before Time y Jurassic Park despertaron su curiosidad por las criaturas que existieron antes que nosotros.
“En St. Jude, después de acudir a una cita médica, puedes elegir algo del baúl de juguetes… y yo siempre me llevaba un dinosaurio. Entonces, cuando mi tratamiento terminó, tenía toda una caja llena. ¡Todo tipo de dinosaurio que te puedas imaginar!”.
Hoy, esa fascinación sigue intacta.
“A mis 32 años, sigo sintiendo mucha afinación con los dinosaurios… es algo que me da mucha nostalgia”, dijo.
Hoy, Ramón vive en California. Trabaja como asistente legal y sueña con estudiar derecho. Tiene una vida ocupada, pero mantiene un compromiso constante con St. Jude, a donde regresa cada cinco años como participante de St. Jude LIFE, un estudio clínico enfocado en analizar la salud a largo plazo de los sobrevivientes de cáncer infantil.
También participa en eventos como St. Jude Walk en Los Ángeles y es voluntario de ALSAC, la organización de concientización y recaudación de fondos para St. Jude.
“En St. Jude me dieron otra oportunidad para vivir, así que es lo menos que puedo hacer”.