Conoce a nuestros pacientes de la campaña de Halloween

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 Bella, paciente de St. Jude, vestida con un disfraz de princesita.

 Bella, paciente de St. Jude, vestida con un disfraz de princesita.

Conoce a Bella

Cuando Bella tenía un año, comenzó a tener dolor y rigidez en el cuello y lo mantenía inclinado hacia un lado. Un MRI que le hicieron en un hospital cercano al hogar de la familia, en la India, reveló una masa en el cerebro de Bella. Sus padres, devastados, acudieron a St. Jude Children’s Research Hospital, llenos de temor por el futuro de su pequeña. 

Al poco tiempo de llegar a St. Jude, los médicos determinaron que el tumor era un ependimoma anaplásico. St. Jude comparte libremente los descubrimientos que realiza, y cada vez que un niño es salvado en St. Jude significa que médicos y científicos alrededor del mundo pueden utilizar ese conocimiento para salvar a miles de niños más.

El tratamiento de Bella consistió en quimioterapia y terapia de protones. “En St. Jude, no piensan únicamente en el tratamiento de tu hijo, también piensan en lo que atraviesan las familias”, comentó Amit, el papá de Bella. “St. Jude ya pensó en todos los problemas que enfrentan las familias y uno no tiene que preocuparse por nada, solo te concentras en tu hijo”. Bella ya finalizó su tratamiento.

Sascha, paciente de St. Jude, con un vestido para Halloween de princesa mariposa.

Sascha, paciente de St. Jude, con un vestido para Halloween de princesa mariposa.

Conoce a Sascha

Durante varias semanas, Sascha se había estado quejando de dolores de cabeza, pero era el comienzo de un nuevo año escolar por lo que fue fácil atribuirlo al estrés que genera adaptarse a una nueva rutina. Pero cuando Sascha comenzó a tener visión doble, sus padres la llevaron al médico y fue allí donde se enteraron que la niña tenía un tumor cerebral canceroso llamado meduloblastoma. Después de que fuera sometida a una cirugía para extirparle el tumor, Sascha fue referida a St. Jude Children’s Research Hospital.

St. Jude comparte libremente los descubrimientos que realiza, y cada vez que un niño es salvado en St. Jude significa que médicos y científicos alrededor del mundo pueden utilizar ese conocimiento para salvar a miles de niños más. “Sabíamos que St. Jude era verdaderamente el mejor lugar para que Sascha recibiera tratamiento”, comentó su papá.

El tratamiento de Sascha consistió en terapia de protones y quimioterapia. También recibió terapia física, incluyendo yoga, como parte de su tratamiento. Sascha ahora visita St. Jude para sus chequeos regulares. Le encantan los unicornios y hacer manualidades.

 Abraham, paciente de St. Jude, con su disfraz de trenecito para Halloween.

 Abraham, paciente de St. Jude, con su disfraz de trenecito para Halloween.

Conoce a Abraham

En febrero de 2018, el ojo derecho de Abraham se volteó hacia adentro. Además, comenzó a tener dolores de cabeza en las mañanas y a veces llegaba a vomitar. Incluso ver la televisión le provocaba dolor de cabeza. Una tomografía computarizada finalmente reveló la causa de los problemas de Abraham: el pequeño tenía una masa en el cerebro, identificado como un tumor cerebral canceroso llamado meduloblastoma. “Fue simplemente aterrador”, comentó su mamá. “Me rompió el corazón y sentí mucho temor por él”.

En St. Jude Children’s Research Hospital, el tratamiento de Abraham incluyó radiación de alta dosis y quimioterapia. La familia de Abraham nunca recibirá una factura de St. Jude por su tratamiento, transporte, hospedaje ni alimentación – porque la única preocupación de las familias debe ser ayudar a sus hijos a vivir. Abraham ya terminó su tratamiento y regresa a St. Jude para sus chequeos regulares. Le encanta jugar al aire libre y colorear con su papá. “Estamos sumamente agradecidos con St. Jude”, comentó su mamá.

Quincy, paciente de St. Jude, vestido de pirata para Halloween

Quincy, paciente de St. Jude, vestido de pirata para Halloween

Conoce a Quincy

Cuando el malestar estomacal no se le quitaba, el pediatra de Quincy presintió que la causa podría ser algo más que un simple virus. Los estudios revelaron que Quincy tenía un tumor en el riñón derecho - un tipo de cáncer de riñón llamado tumor de Wilms. Inmediatamente, el pequeño fue referido a St. Jude Children’s Research Hospital para recibir tratamiento.

Los tratamientos desarrollados en St. Jude han ayudado a incrementar la tasa de supervivencia del cáncer infantil de un 20% a más de un 80% desde su fundación hace más de 50 años.

“Del otro lado de estas puertas hay un mundo completamente diferente”, comentó la mamá de Quincy. “Sientes que todos están aquí luchando por lo mismo. Todos tienen el mismo objetivo, y todos quieren lo mejor para los niños”.  El tratamiento de Quincy incluyó cirugía para remover el riñón afectado y quimioterapia. Recibió su última dosis de quimioterapia en agosto de 2018 y ahora visita St. Jude para sus chequeos. Quincy es un niño inteligente y cariñoso, con mucha imaginación.

Mikey, paciente de St. Jude, con su disfraz de principe para Halloween.

Mikey, paciente de St. Jude, con su disfraz de principe para Halloween.

Conoce a Mikey

Mikey tenía apenas 2 meses cuando su madre, Liliana, notó en unas fotos un brillo en los ojos del pequeño. Tan solo tres meses después, unos estudios revelaron que Mikey tenía retinoblastoma, un tipo de cáncer de ojos. Había tumores en ambos ojos. En México, los médicos recomendaron remover los dos ojos. Liliana, que estaba desesperada por salvarle la vista a su hijo, fue referida a St. Jude Children’s Research Hospital.

Al poco tiempo de llegar a St. Jude, Liliana encontró esperanza: los médicos de St. Jude creían que podían salvar los ojos de su hijo. St. Jude comparte libremente los descubrimientos que realiza, y cada vez que un niño es salvado en St. Jude significa que médicos y científicos alrededor del mundo pueden utilizar ese conocimiento para salvar a miles de niños más. El tratamiento de Mikey consistió en una combinación de quimioterapia, tratamiento con láser y crioterapia. Además, recibió terapia física, ocupacional y del habla, lo cual lo ayudó a seguir alcanzando logros en su desarrollo y crecimiento. Mikey, un niño alegre y juguetón, ya terminó su tratamiento y tiene visión en ambos ojos.

Major, paciente de St. Jude, con su disfraz de maquinista para Halloween.

Major, paciente de St. Jude, con su disfraz de maquinista para Halloween.

Conoce a Major

Al poco tiempo de que Major nació, unos estudios revelaron que padecía la enfermedad de las células falciformes, la cual consiste en un grupo de trastornos sanguíneos hereditarios que impiden que la sangre fluya normalmente por el organismo.

En St. Jude Children’s Research Hospital, el tratamiento de Major consiste en la administración de hidroxiurea. St. Jude lidera los esfuerzos para entender, tratar y vencer el cáncer infantil y otras enfermedades terminales a nivel mundial, tal como la enfermedad de las células falciformes.

La familia de Major ya estaba familiarizada con St. Jude, ya que dos de sus hermanos mayores también padecen la enfermedad de las células falciformes y son pacientes de St. Jude. “Le agradezco tanto a St. Jude”, expresó Demetrius, la mamá de los niños. “Los médicos y las enfermeras nos ayudan mucho, y todos nos tratan como si fuéramos familia”. Major es un niño alegre y travieso, y le encanta Paw Patrol.

Raeleigh, paciente de St. Jude, con su disfraz de león para Halloween.

Raeleigh, paciente de St. Jude, con su disfraz de león para Halloween.

Conoce a Raeleigh

Cuando Raeleigh fue diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda, su familia recurrió a St. Jude Children’s Research Hospital.

Los tratamientos desarrollados en St. Jude han ayudado a incrementar la tasa de supervivencia del cáncer infantil de un 20% a más de un 80% desde su fundación hace más de 50 años. St. Jude está trabajando para incrementar la tasa de supervivencia del cáncer infantil a un 90%.

El tratamiento de Raeleigh incluirá dos años y medio de quimioterapia y, por ahora, lo está llevando como toda una campeona. “Básicamente, es una niña normal”, comentó su mamá, “no tiene efectos secundarios, no siente nauseas, no vomita”. A Raeleigh le encanta disfrazarse y todo lo relacionado con la ropa, y sus padres la describen como una niña inteligente, independiente y mandona. En St. Jude, lo que más le gusta hacer es jugar en las salas de juegos. A sus padres les encanta el ambiente del hospital y lo bondadosos que son todos. “Van un paso más allá para asegurarse de que uno se sienta cómodo y de que Raeleigh esté bien”, comentó su mamá.