Myrna Auffant: “Ser un Ángel de Esperanza me ha transformado de maneras que nunca imaginé”.
Esta donante puertorriqueña jamás pensó que su compromiso con St. Jude llegaría a conectar tan profundamente con su familia.
18 de marzo de 2026 • 2 mínimo
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¿Cuándo conoces la misión de St. Jude?
Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché sobre St. Jude Children’s Research Hospital® en 2008. Estaba en casa cuando vi un anuncio de televisión. Me conmovió tanto que en ese mismo momento me hice Ángel de Esperanza, una donante mensual.
Tres semanas después, mi sobrina se enfermó y la llevamos al médico. La diagnosticaron con leucemia, un cáncer en la sangre y la médula ósea. Como no respondió al tratamiento aquí en Puerto Rico, sus médicos la refirieron a St. Jude.
No me lo creía. Pero lo que sí supe en ese momento es que de alguna forma iba a estar más unida a la familia de St. Jude.
¿Cómo se encuentra hoy tu sobrina?
Ella está muy bien, terminando su carrera universitaria y soñando con su primer trabajo en el área de la comunicación social. Cada vez que la veo le doy un abrazo fuerte y me llena de tanta ilusión verla superarse luego de haber atravesado un camino tan difícil. Es mi mayor orgullo y ella lo sabe.
¿De qué manera cambió tu perspectiva de St. Jude esta experiencia tan personal?
Al principio, pensaba únicamente en la ayuda económica: dar una cantidad mensual y saber que esa contribución se convertía en tratamientos, en investigaciones, en apoyo para familias que atravesaban uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Pero con el tiempo entendí que hay algo mucho más profundo, algo que no siempre se explica hasta que uno lo vive.
Cuida de los papás y a los hermanos del paciente y provee intérpretes en varios idiomas si es necesario. Además, las familias nunca reciben una factura de St. Jude por tratamiento, transporte, hospedaje ni alimentación. Hacen un entorno lo más parecido a su familia. Lo que les permite sentir tranquilidad para concentrarse en la recuperación de ese niño.
¿Qué significa para ti ser un Ángel de Esperanza en St. Jude?
Ser un Ángel de Esperanza me ha transformado de maneras que nunca imaginé. Ha sido una bendición en mi vida, en la vida de mi sobrina y en para toda mi familia. Y me ha dado una satisfacción personal inmensa.
A veces pensamos que apoyar una causa solo significa aportar dinero. Pero no pensamos en lo que recibimos de vuelta: la alegría de dar. Una alegría sencilla, honesta, que te recuerda que tu gesto, por pequeño que sea, puede iluminar un camino que para otros se siente oscuro.
¿Qué les dirías a quienes están interesados en unirse a la misión de St. Jude?
Unirte a esta misión te permite ayudar al prójimo, que es lo que hemos estado llamados a hacer. Hay momentos de la vida en los que buscamos sentirnos útiles, sentir que lo que hacemos tiene un propósito más grande que nosotros mismos. Ser parte de St. Jude me ha dado exactamente eso. Saber que gracias a este apoyo, los padres pueden sentir que no están solos.
Por eso, cuando hablo de esta experiencia, siempre invito a otros a mirar más allá de la idea de “dar dinero”. Exhorto a todo el mundo que apoye den una segunda oportunidad a niños de todo el mundo. Ser parte de St. Jude no solo ayuda a salvar vidas; también transforma la nuestra.