José Quintero: “Hoy por ti, mañana por mí”.
Inspirado por la experiencia de su familia, el locutor José Quintero ahora ayuda a llevar la misión de St. Jude a su comunidad.
18 de marzo de 2026 • 2 mínimo
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Mi primo Leonardo tenía 17 años cuando falleció de leucemia en 2009. Por él entendí que no podía quedarme de brazos cruzados ante esta enfermedad. Se convirtió en mi motivo principal para apoyar a otras personas con diagnóstico de cáncer.
Por eso, a los 18 años, me uní a la familia de St. Jude Children’s Research Hospital®. Al descubrir su misión, pensé: “wow, amo lo que están haciendo”. Y, además, conocer la historia del fundador, Danny Thomas, me inspiró profundamente. Como Thomas, desde muy joven, sentí esa necesidad de proteger a los niños.
Primero apoyé a St. Jude participando en las caminatas de recaudación de fondos y luego me convertí en un Ángel de Esperanza, como donante mensual. Más tarde, decidí sumar mi voz como locutor durante los radiotones en los que aún sigo participando cada año.
En 2018, tuve la oportunidad de viajar a las instalaciones de St. Jude en Memphis, Tennessee. Allí me sorprendí al encontrar tanta esperanza, y más aún al ver ese brillo, esa luz tan especial en los ojitos de los pacientes. Cuando ves a estos niños que, a tan corta edad, ya están conociendo la resiliencia y la madurez emocional, te das cuenta de que no es justo. Fue una experiencia transformadora.
Me encantó ver que, además de contribuir a la recuperación de sus pacientes, en St. Jude están realizando investigaciones para mejorar sus tratamientos y ayudar a salvar vidas a nivel mundial.
Tiempo después viví algo que me hizo entender que no estaba solo en este camino. Regresé a la casa de mis padres y vi fotos de pacientes de St. Jude pegadas en el refrigerador. Fue entonces cuando mi madre me confesó que llevaban años como Ángeles de Esperanza, enviando su donación mensualmente. Me dio mucho gusto saber que mis papás también aportaban su granito de arena.
Yo siempre le digo a la gente que es algo que se debe hacer porque uno no sabe cuántas vueltas da la vida. Esos pacientes y sus familias nos necesitan. A fin de cuentas, estos niños pueden ser los doctores, los ingenieros, las figuras paternas o los líderes que este mundo necesita. Por eso es importante seguir apoyando, como nos recuerda el dicho: “Hoy por ti, mañana por mí”.
Entonces, animo a todos a que apoyen a St. Jude porque realmente es una organización que ve por estos niños y por sus padres. No solamente brinda ayuda a los pacientes, sino a la familia entera, proporcionándoles los recursos que necesitan.
Aunque mi primo no fue tratado en St. Jude, a través de su experiencia con el cáncer entendí que no solo el paciente pasa por eso, lo vive toda la familia, día tras día, de maneras que te cambian para siempre. Y aun en esos momentos tan difíciles, organizaciones como St. Jude se convierten en una fuente de fortaleza, compasión y esperanza.
Así que lo que más deseo es seguir prestando mi voz para que más personas conozcan el verdadero impacto de esta misión que salva vidas.