El cáncer es solo un capítulo más en la vida de Olivia
Es parte de su historia, ‘pero no la define’, dijo Fanisha, su mamá
20 de enero de 2026 • 1 mínimo
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Olivia irradia una vibra natural y sin pretensiones.
Su papá, Aaron, dice que tiene una madurez precoz.
Su mamá, Fanisha, admite que esa actitud tan relajada y de “tomar las cosas como vienen” la heredó de ella.
“Nos dicen mucho que somos personas tranquilas. No es que nada nos afecte, simplemente sabemos adaptarnos”, comentó. “Siempre le digo que viva un día a la vez. No podemos controlar todo”.
Por eso, cuando Olivia se convirtió en paciente de St. Jude Children’s Research Hospital®, enfrentó cada día con resiliencia.
“Le dije que es mi inspiración”, dijo Fanisha.
Este capítulo de su vida comenzó en 2023, cuando Olivia, entonces de 10 años, se despertó una mañana con dolor en la rodilla derecha. Fanisha, que también tiene un hijo de 18 años, pensó que era algo menor, pero al ver que el malestar no desaparecía, decidió llevarla al médico.
El médico de Olivia en Arkansas la refirió a una clínica de medicina deportiva, donde le recetaron medicamentos, ejercicios y una rodillera. Cuando volvió al mes siguiente para una revisión, el dolor había desaparecido. Todos pensaron que el problema había terminado.
Pero, aproximadamente un mes después, Olivia regresó a la clínica y su dolor se había incrementado. Su rodilla estaba hinchada y caliente al tacto, así que el médico ordenó una resonancia magnética.
Fanisha, quien trabajaba como maestra de matemáticas y ciencias de cuarto grado, estaba en clase cuando el médico llamó con los resultados.
Olivia tenía un crecimiento anormal en el hueso de la pierna derecha que parecía cáncer.
“Salí corriendo del salón para tener un poco de privacidad y poder asimilar todo”, recordó Fanisha. “Creo que lloré y grité tanto que me dolía la cara”.
De inmediato llamó al papá de Olivia.
“No podía creerlo”, dijo él.
Unas semanas antes, Olivia había pedido bautizarse.
“Lo había querido hacer desde hace mucho tiempo”, dijo. “Pero sentí que tenía que hacerlo justo en ese momento”.
Fanisha y Aaron decidieron esperar hasta después del bautizo para contarle sobre los resultados de la resonancia. Para la ceremonia religiosa, Aaron llevó a Olivia a su iglesia en Texas.
Luego le compartieron la noticia.
Una biopsia confirmó que tenía osteosarcoma, el tipo de cáncer óseo más común en niños y adolescentes. Comenzó el tratamiento en septiembre de 2023, en Arkansas, antes de mudarse a Memphis, donde vivía su papá. Continuó el tratamiento en St. Jude en octubre.
Según Fanisha, fue de gran ayuda que una de sus mejores amigas también había recibido tratamiento contra el cáncer infantil en St. Jude.
“Eso tranquilizó a Olivia. Y también me tranquilizó a mí, saber que había alguien cercano”, dijo esta madre.
De inmediato, sintieron el apoyo y la calidez de St. Jude.
“Estando en la burbuja de St. Jude, pensé: ‘mi niña va a estar bien’”, dijo Fanisha.
También sintieron alivio gracias al equipo médico de Olivia y al conocer a familias que ya habían recorrido ese mismo trayecto, agregó.
“St. Jude ha sido nuestra mayor bendición”, dijo Aaron.
“Estoy muy agradecida, muy, muy agradecida”, afirmó Fanisha.
“Cuando supe todo lo bueno que ofrece St. Jude, sentí que me quitaban un gran peso de encima. Un peso enorme”, añadió.
El tratamiento de Olivia incluyó quimioterapia y una cirugía para conservar su pierna. Históricamente, la amputación de las extremidades afectadas era común en niños con cáncer de hueso como el osteosarcoma. St. Jude ha sido pionero en cirugías que ayudan a conservar la extremidad, enfocadas en extirpar y reemplazar la parte del hueso afectada por el cáncer, manteniendo así las funciones del brazo o la pierna.
Olivia ha enfrentado algunos retos después del tratamiento, entre ellos algunas infecciones tras la cirugía. Ella continúa con sus visitas a St. Jude cada vez que tiene citas de seguimiento, pero ahora no hay evidencia de cáncer en sus pruebas médicas.
Hoy, con 12 años, Olivia cursa el séptimo grado.
Aunque antes del cáncer jugaba voleibol, después del tratamiento no pudo volver a la cancha. Aun así, encontró maneras de mantenerse activa en la escuela.
Olivia fue una de las estudiantes encargadas de dar los anuncios matutinos; se postuló para el consejo estudiantil y fue elegida representante de sexto grado. Para ella, fue una oportunidad para ayudar a los demás.
“Hicimos una colecta de alimentos. Reunimos latas para donarlas a quienes más lo necesitan. También presentamos una obra sobre higiene para enseñar a los niños pequeños cómo eliminar los gérmenes”, contó.
Dice que está disfrutando su nueva escuela. Aunque no le encanten las matemáticas, ha sido reconocida por su gran talento para la pintura y habla con entusiasmo de las tonalidades degradadas del azul, su color favorito.
Ambos padres le recuerdan que ella es mucho más que su diagnóstico.
“Quiero que sepa que haber tenido cáncer no la define”, dijo Fanisha. “Es parte de su historia, pero no la define”.
“Le dije a Olivia que esto será solo un pequeño ajuste en la vida, una cicatriz. Tal vez camines un poco diferente. Pero oye, la vida sigue siendo vida”, comentó Aaron. “Las personas que no han pasado por algo así también enfrentan retos. Tenemos que asumirlos y seguir adelante”.