Médicos y científicos de St. Jude redefinen el tratamiento de los tumores cerebrales

Gracias a la genómica de vanguardia, herramientas para realizar biopsias líquidas y las terapias de precisión, están mejorando la calidad de vida de pacientes pediátricos.

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 Dr. Giles Robinson, director de la División de Neurooncología y colíder del Programa de Neurobiología y Tumores Cerebrales (NBTP) del Centro Oncológico de St. Jude.

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En las últimas décadas, la comunidad científica ha logrado avances significativos en la comprensión y el tratamiento de los tumores cerebrales infantiles. Estos descubrimientos han transformado la manera en que especialistas como el doctor Giles Robinson estudian estas enfermedades. Robinson es el director de la División de Neurooncología de St. Jude Children’s Reserch Hospital®, donde también funge como codirector del Programa de Neurobiología y Tumores Cerebrales del Centro Integral de Cáncer.

Al comprender mejor la composición molecular de dichos tumores, los médicos han logrado mejorar la supervivencia y reducir los efectos secundarios de algunos tipos de cáncer que antes se consideraban imposibles de tratar. Con cada descubrimiento, los investigadores avanzan en el desarrollo de tratamientos más seguros y efectivos.

Cuando el Dr. Robinson llegó a St. Jude en 2007, la radioterapia se utilizaba en todos los gliomas de alto grado, un grupo de tumores agresivos que se originan en el cerebro o la médula espinal.  Los estudios clínicos probaban un medicamento tras otro sin tener claro qué característica del cáncer debían tomar como objetivo. Además, las muestras de tejido tumoral eran poco frecuentes porque se consideraba demasiado arriesgado realizar procedimientos para obtenerlas.

Los tumores cerebrales son el tipo más común de tumor sólido en la infancia y la mayoría de esos diagnósticos son gliomas de alto grado. Sin embargo, el pronóstico puede variar considerablemente según el perfil genético del tumor, su ubicación, la edad y género del paciente. 

Aunque la supervivencia general de los niños con gliomas de alto grado sigue siendo limitada, los investigadores científicos de St. Jude, entre ellos Suzanne Baker, trabajan para comprender mejor estas enfermedades y desarrollar nuevas estrategias que permitan controlar el crecimiento tumoral y prolongar la vida de los pacientes.

Hoy, gracias a tecnologías avanzadas de secuenciación genética, los investigadores analizan muestras tumorales de los pacientes para identificar las mutaciones genéticas que desarrollan estos cánceres. Con esa información, y el análisis molecular, se logran diseñar medicamentos más precisos y estudios clínicos enfocados en las características específicas de cada tumor.

"De manera extraordinaria, para algunos pacientes con gliomas de alto grado, ese conocimiento ha resultado en terapias dirigidas", señaló Robinson. "En algunos casos, los pacientes se curan o han prolongado considerablemente sus vidas por medicamentos que se enfocan en las mutaciones identificadas en sus tumores".

En situaciones poco frecuentes, a pacientes de St. Jude se les han identificado tumores con alguna de las mutaciones encontradas comúnmente en cáncer de pulmón en adultos. El uso de medicamentos diseñados para atacar esas alteraciones específicas ha generado resultados prometedores. 

"Sin embargo, para la mayoría de los niños con gliomas de alto grado aún no existe una cura conocida, pero tenemos esperanza de que la encontraremos", dijo Robinson. "Ahora sabemos cuáles son las mutaciones que están presentes en estos tumores y si logramos inhibirlas, podríamos impedir que las células cancerosas continúen creciendo".

Ahora sabemos cuáles son las mutaciones que están presentes en estos tumores y si logramos inhibirlas, podríamos impedir que las células cancerosas continúen creciendo.

Uno de los mayores desafíos en la neurooncología pediátrica ocurre cuando el cáncer cerebral reaparece después del tratamiento convencional, ya que suele ser más agresivo y más difícil de tratar. Por ejemplo, aproximadamente el 30% de los casos de meduloblastoma presenta una recaída, y solo un 10% de esos pacientes sobrevive.

No hace mucho tiempo, la mayoría de los niños con tumores cerebrales recurrentes moría entre uno y dos años después de la reaparición de la enfermedad. Pero los avances científicos están permitiendo desarrollar nuevos tratamientos para los pacientes de St. Jude con este tipo de recaídas, ayudando a duplicar y hasta triplicar ese pronóstico.

Lo más importante a destacar es una nueva técnica, llamada biopsia líquida, que estamos desarrollando junto al investigador Paul Northcott, dijo Robinson. Facilitar intervenciones tempranas podría conducir a mejores resultados en algunos tumores.  

A pesar del desafío de tratar a niños que enfrentan tumores cerebrales recurrentes o de difícil intervención, Robinson mantiene la esperanza gracias a la investigación científica realizada en St. Jude. "Estamos presenciando cambios extraordinarios en el campo de los tumores cerebrales pediátricos gracias a esta investigación, y cuando demostramos exitosamente que una nueva terapia funciona, elevamos el estándar de atención al paciente".

 

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