Sobreviviente de cáncer recauda fondos para la Caminata de St. Jude
Sebastián ahora lucha por el bienestar de otros niños.
16 de septiembre de 2025 • 1 mínimo
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Sebastián se apoyaba en su muleta mientras avanzaba paso a paso.
No le era fácil caminar 5 kilómetros mientras se recuperaba de una cirugía en una pierna. Pero el adolescente asumió con entusiasmo la responsabilidad de liderar un grupo de 70 personas en la Caminata de St. Jude, la cual tomó lugar en su estado natal, Florida, en septiembre de 2024.
A Sebastián no le importaba mucho cuánto tiempo le tomaría llegar a la meta, dado que tenía claro propósito de ayudar a otros como él: niños diagnosticados con cáncer que fueron referidos a St. Jude Children's Research Hospital en Memphis, Tennessee. En St. Jude, Sebastián no solo encontró un lugar que le ofreció tratamiento, sino un equipo que sigue comprometido con su bienestar.
"Con todo lo que han hecho por mí, sentí la necesidad de hablar sobre St. Jude", recordó. "A pesar de que han pasado muchos años desde que terminé el tratamiento, todavía se aseguran de que esté bien y todavía me cuidan".
En junio de 2014, Sebastián era un niño activo de 5 años que disfrutaba de los paseos con su familia. Fue entonces cuando comenzó a sentir dolores de cabeza. Un día, mientras corría, se detuvo de repente y se sujetó la cabeza al no soportar el dolor. Sus padres, Belén y Andrés, decidieron llevarlo al médico. Durante dos semanas, los síntomas progresaron a pesar de los tratamientos contra una infección de las vías respiratorias y luego para tratar una posible sinusitis. Sebastián fue a la sala de emergencias local y regresó al día siguiente, cuando una tomografía computarizada reveló a sus médicos una masa en su cerebro. Días después, se sometió a una cirugía para extirpar el tumor y se le diagnosticó meduloblastoma.
"Estábamos devastados", recordó su mamá. "Sebastián siempre había sido un niño dulce y cariñoso con un corazón aventurero. Era difícil imaginar que estuviera tan enfermo".
Sebastián fue referido a St. Jude para recibir tratamiento porque cumplía con los criterios de SJMB12, un estudio clínico que adaptaba una terapia especializada según la composición molecular y el riesgo clínico del tumor de cada paciente. Sus padres empacaron sus maletas y, junto con Sebastián y su hermana, Valentina, viajaron de Florida a Memphis, donde permanecerían durante varios meses.
"St. Jude cumple todo lo que promete, y más", dijo Belén. "No solo brinda tratamiento, sino que se asegura de que los niños tengan actividades para que no solo piensen que están enfermos en un hospital. Está equipado para que un niño prácticamente la pase bien, aunque esté en un momento tan difícil”.
En St. Jude, el tratamiento de Sebastián incluyó seis semanas de radioterapia y cuatro rondas de quimioterapia intravenosa. Sebastián regresó a casa el 31 de diciembre de 2014, donde siguió un tratamiento de quimioterapia oral durante casi un año, con el objetivo de prevenir una recaída.
Al principio, Sebastián regresaba a St. Jude cada tres meses para chequeos de rutina. Ahora, regresa anualmente para que el equipo de la División de Neurooncología le dé seguimiento.
Desde que completó el tratamiento, Sebastián ha tenido varias cirugías en las piernas. El tratamiento contra el cáncer explicó su mamá, hizo que sus placas de crecimiento se cerraran prematuramente, lo que resultó en un crecimiento atípico en extremidades inferiores. Sin embargo, en junio de 2024, sus cirujanos ortopédicos lograron alargar sus piernas en un hospital cerca de su casa en Florida.
“Todo lo que he pasado ha sido difícil, pero me ha hecho una persona más fuerte, y estoy feliz de poder disfrutar del tiempo con mi familia y amigos sabiendo que, si algo vuelve a salir mal, tengo un lugar en el cual apoyarme", dijo Sebastián.
Inspirando a través de su historia
El equipo formado por Sebastián para la Caminata de St. Jude incluía amigos, familiares, compañeros de clase, así como algunos maestros y personal de su escuela secundaria. Junto a algunos amigos, comenzó a asistir a conferencias de padres y maestros para informarles sobre el evento. También reunió a estudiantes de su escuela durante uno de sus almuerzos para darles información sobre el evento y motivarlos a que se unieran.
"Les dije que es muy importante donar, pero incluso más que donar, lo importante es participar y crear conciencia", dijo.
Sus esfuerzos lograron que su escuela designara un día en el que los alumnos podrían dejar el uniforme a un lado y usar las camisetas de sus equipos favoritos. Para hacerlo, cada estudiante debería hacer una donación de cinco dólares a beneficio de St. Jude. En total, Sebastián y su equipo recaudaron 3,300 dólares.
En 2025, Sebastián se trazó la meta de aumentar lo recaudado en el primer año.
"Cada vez que vuelvo a St. Jude [para mis chequeos] y veo a los niños que están enfermos, siempre tienen una sonrisa en su rostro, y eso siempre me motiva", dijo.
Su determinación no sorprende a su mamá, quien dijo que Sebastián siempre da lo mejor de sí y logra grandes resultados, tanto en la escuela como a nivel personal.
Sebastián se graduará de la secundaria en la primavera de 2026 y, al mismo tiempo, obtendrá un diploma técnico de un centro de formación profesional. Está emocionado de ir a la universidad y tener la posibilidad de mudarse de casa por primera vez.
Inspirado en parte por sus cirugías, Sebastián quiere ser ingeniero biomédico algún día. Está fascinado con la tecnología de los implantes médicos. Sueña con adquirir los conocimientos necesarios para mejorar dispositivos como monitores cardíacos y varillas de titanio, para así ayudar a que las personas se mantengan saludables y con movilidad.
"Veo lo increíble que sería trabajar con personas que salvan vidas, y si en el futuro pudiera trabajar con St. Jude de alguna manera, ese sería otro de mis sueños", dijo.