Un amor que trasciende la ausencia

Karla y su familia siguen honrando la vida de su hijo menor, Thiago, con rituales cotidianos, recuerdos compartidos y una profunda gratitud hacia St. Jude.

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Cada 4 de septiembre, la fecha en que Thiago falleció, la familia se reúne para honrar su vida.

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En un rincón especial de la casa, un estante lleno de recuerdos se convierte en un espacio que mantiene viva la presencia de Thiago.

Y nunca luce igual: se transforma con el paso del tiempo. 

Cada 4 de septiembre, la fecha en que Thiago falleció, la familia se reúne para honrar su vida.

“Le vamos agregando juguetes o muñecos que le podrían gustar, así como diferentes elementos color naranja, su color favorito”, dijo Karla en referencia al altar que ha construido para honrar a Thiago, su hijo menor, que fue paciente de St. Jude Children’s Research Hospital® desde 2020 hasta 2023.

El altar incluye los “grandes tesoros” de la familia: esculturas de yeso hechas por Thiago, portarretratos, recuerdos y una lámpara con sal del Himalaya que ilumina el ambiente con tono anaranjado. 

Cada objeto es una forma de mantener viva su presencia, según su madre.

Cada 4 de septiembre, aniversario de la partida de Thiago, la familia ha comenzado la tradición de reunirse y conmemorar la fecha. 

Al cumplirse el primer año, en 2024, Karla se levantó bien temprano. Quería que fuese un día memorable.

Junto a su esposo, Erick, y su hijo mayor, Mateo, empacaron toallas, camisetas naranjas, una bolsa con comida y se dirigieron a la playa, a una hora y media de distancia. Salieron a las cinco de la mañana. Planeaban pasar dos días rodeados de las arenas blancas de la reserva nacional de Punta Leona, en el lado del Pacífico de Costa Rica, su tierra natal. 

Cada 4 de septiembre, la fecha en que Thiago falleció, la familia se reúne para honrar su vida.

Rentaron un carro para que CC, su mascota, fuera parte de la experiencia. La llamaron así en honor a Chocolate Chip (CC), un golden retriever que conocieron y con el que jugaron en St. Jude, gracias al programa de perros de terapia Paws at Play, diseñado para ayudar a reducir el estrés y la ansiedad de los pacientes, las familias y el personal hospitalario. 

“Fue divertido llevárnosla a la playa”, dijo Mateo mientras recordaba el viaje que se había convertido en una asignatura pendiente para la familia; una promesa que llevaban años esperando cumplir. 

“Thiago quería conocer el mar y no pudo, así que fuimos en su honor. Ese día cumplía un año de estar en el cielo”, dijo Karla.

Desde la arena, todos lanzaron rocas al mar que contenían mensajes de amor escritos a mano. 

Al caer la noche, contemplaron los destellos del sol danzar sobre las olas.

Cada 4 de septiembre, la fecha en que Thiago falleció, la familia se reúne para honrar su vida.

“Prestábamos especial atención a los tonos anaranjados”, dijo Karla. “Fue inolvidable”. 

Durante el segundo aniversario, quisieron hacer algo distinto e igual de simbólico.

“Fuimos al camposanto e hicimos un picnic, tomamos cafecito y compartimos entre nosotros”, recordó Karla. 

Para su esposo, esos días cercanos a la fecha son especialmente difíciles. “Han sido muy duros; ver sus fotos y videos hace que duela más, por eso nos mantenemos unidos”, dijo Erick con voz pausada.

Erick también ha encontrado su manera de conectarse con el recuerdo de su hijo. 

En sus recorridos por las montañas de Costa Rica, lleva una calcomanía en honor a Thiago pegada en su motocicleta.

“Siempre lo expongo para que siempre esté conmigo”, dijo. “A menudo siento su presencia y eso me reconforta”. 

Cada 4 de septiembre, la fecha en que Thiago falleció, la familia se reúne para honrar su vida.

La familia ya planea otra conmemoración especial en 2026.

Para elllos, estos momentos están profundamente ligados al lugar donde Thiago pasó gran parte de su vida: St. Jude. No fue solo el lugar donde recibió atención; se convirtió en un segundo hogar, lleno de amor y apoyo, según su madre. 

Thiago, el más pequeño de la familia, fue diagnosticado a los 18 meses de nacido con fibrosarcoma infantil, el sarcoma de tejidos blandos más común en la infancia. Comenzó a recibir tratamiento en Costa Rica. Pero en marzo de 2020, fue referido a St. Jude cuando el tumor siguió desarrollándose. Aunque al inicio respondió bien a las terapias, en 2023 el tumor se volvió más agresivo, similar al osteosarcoma, y comenzó a propagarse rápidamente a sus huesos y sus pulmones.

Thiago vivió cinco años. Pasó la mayor parte de ese tiempo en Ronald McDonald House, una de las cuatro residenciales temporales para pacientes y familias de St. Jude que no viven cerca del hospital. Allí estuvo rodeado del amor de los suyos a cada paso. 

“Yo digo que St. Jude fue su hogar. Thiago lo amaba. Fue donde creció y, a pesar de toda la situación que experimentábamos, fue un niño feliz”, dijo Karla.

Cada 4 de septiembre, la fecha en que Thiago falleció, la familia se reúne para honrar su vida.

Por eso siente profundo agradecimiento hacia el hospital de investigación. 

“Nos permitieron estar con él todo el tiempo, todos juntos. Fue algo increíble y un gran apoyo para Thiago el poder tener a papá, a mamá y al hermano como su apoyo durante el tratamiento”, dijo Karla.

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