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Angélica sueña con días radiantes

Para la pequeña Angélica, no hay nada como un día de sol en la piscina con todos sus amiguitos. Un poco de música, algunos juegos divertidos y listo: el verano perfecto.

Pero todo esto cambió el verano pasado. Esta pequeña de 5 años comenzó a sufrir de fiebres persistentes y un dolor agudo en los huesos que se manifestaba mucho en sus piernas. No quería comer o salir.

Angelica

Angélica, a los 5 años de edad, cáncer de la sangre

“A veces estaba 3 o 4 días sin poder caminar”, explica su mamá Jaryssel. “Pero en emergencia me decían que mi hija no tenía nada”.

En tan solo 4 meses, Angélica llegó a pesar 29 libras y su mamá sentía que poco a poco se le iba de las manos sin saber por qué. El especialista de los huesos tampoco pudo encontrar nada y la pequeña tuvo que ser sometida a pruebas adicionales de sangre y médula ósea.

Angélica fue diagnosticada con leucemia mieloide aguda, pero no fue hasta que la refirieron a St. Jude Children’s Research Hospital que pudieron confirmarlo. Este cáncer en la sangre la estaba consumiendo rápidamente y los médicos de St. Jude debían diseñar un tratamiento personalizado para salvarle la vida.

“Se me cayó el mundo” explica Jaryssel. “Tenía el alma destruida.  A pesar de todo, tenía que estar ahí, con mi sonrisa maquillada. No podía llorar frente a ella”. La pequeña apenas comenzaba su tratamiento de quimioterapia en preparación a un trasplante de médula.

La familia se apoyó de la experiencia que tiene St. Jude y las donaciones de sus miles de donantes. La familia no tiene que preocuparse por los pagos de tratamientos, vivienda, comida o transporte. Pueden enfocarse en apoyar a su niña.

“Me sorprendí extraordinariamente con St. Jude. Ellos nos explicaron todo el proceso desde el principio, y mi esposo y yo empezamos a respirar mejor”.

La familia aprendió a vivir día a día y dentro de las paredes del hospital, encontraron una familia en las enfermeras, los médicos y todo el personal. Entre tanta energía positiva, Angélica comenzó a responder positivamente a las diferentes fases del tratamiento.

“Mi hija está luchando. Está recibiendo todos los medicamentos adecuados y nunca ha recaído”. La niña ha crecido mucho dentro de St. Jude. Ahora hasta se cree “grande” según dice su mamá y su alegría es evidente en su dulce sonrisa.

Angélica sueña en reencontrarse con todos sus amiguitos. Su espíritu perseverante y valiente ha sido una lección para todos.

“Lo más especial que tiene mi hija es ella misma. Su sonrisa, sus cosas, sus travesuras, toda su vida. Si ella está feliz, yo soy feliz”.

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