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Celebrando el Día Internacional de la Mujer en St. Jude

Como parte del Día Internacional de la Mujer, destacamos y celebramos a nuestras heroínas con algunas historias ejemplares de amor incondicional, valentía y superación en St. Jude.

 
 

Conoce a estas heroínas de St. Jude

St. Jude Children's Research Hospital es un hospital que busca erradicar el cáncer infantil y otras  enfermedades que amenazan la  vida de los niños. Pero también se ha convertido en ese segundo hogar para muchas madres alrededor del mundo que necesitan apoyo mientras enfrentan los diferentes diagnósticos de sus hijos.

Conoce algunas de las historias y heroínas que han visitado St. Jude, y se  han dedicado a  brindar todo su apoyo para continuar la misión de salvar vidas.

¡Me gradué para que mis hijos vieran que los sacrificios sí dan frutos!

Belen, mamá de paciente de St. Jude, Sebastian

 
Sebastian  junto a su mamá y papá

Sebastian junto a sus papás

Fotografía tomada en el 2016.

“Una como mujer y mamá tiene tantos roles, pero lo hacemos de forma desinteresada porque es la esencia de la mujer; es instintivo el querer ser buena mamá, hija, amiga”, eso dijo Belen cuando se le preguntó sobre el significado del Día Internacional de la Mujer.

 
 

Belen, llegó a St. Jude luego que su hijo Sebastian fuera diagnosticado con meduloblastoma y desde ese momento, como a muchas otras mamás de pacientes, le tocó sumar a su ya larga lista de responsabilidades, uno de los más grandes retos; cuidar, animar y brindar apoyo a su pequeño durante su enfermedad y tratamiento. 

  1. Así como ella es inspiración para quienes la rodean, Belen se inspiró en muchas mujeres que conoció durante el tratamiento de Sebastian en St. Jude. “El amor de todas las mujeres y enfermeras causa gran impacto en la vida de una. Ver su vocación, fortaleza, y desempeño me conmovía”. Ella recuerda en especial a las mamás de los otros pacientes, quienes le brindaban aliento, fe, optimismo fuerzas y sonrisas, a pesar de las dificultades.

    “Para mí, St. Jude siempre fue una familia. Yo entraba a St. Jude y entraba a mi casa”, dijo Belen. Para ella hubo muchos momentos especiales que se quedaron grabados en su memoria, pero resalta particularmente uno de los cumpleaños de Sebastian, el cual coincidió con el último día de su primera quimioterapia. “Las enfermeras llegaron con un montón de regalos, globos y letreros para él y lo trataron como si fuera su hijo: estaban realmente comprometidas a que él tuviese un día especial, y se olvidara de lo que estaba pasando.”, dijo.

    Sebastián  junto a sus papás y hermana

    Sebastian, paciente de St. Jude junto a su familia

    Para Belen, el amor y la fe fueron el motor y la base que la sostuvo para atravesar la enfermedad de su hijo. Su esposo Andrés y ella siempre trataban de vivir un día a la vez. Ambos mantuvieron la convicción de que Sebastian iba a estar bien y de que cada día que pasaba era uno menos que faltaba para regresar a casa, con su niño sano. El apoyo de Andrés, fue clave en este difícil proceso porque tuvieron que separarse como familia para que Sebastián recibiera tratamiento. 

    La naturaleza optimista y luchadora de Belen, la llevaron a tomar la decisión de volver a la escuela cuando Sebastian salió del hospital. Aunque él continuaría su última quimioterapia desde casa por doce meses más, ellos como familia trataron de seguir una vida normal, incluso Sebastian también volvió a la escuela. A pesar de los malestares propios del tratamiento, demostró un espíritu inquebrantable que le hacían pararse día a día a cumplir con su responsabilidad. Ésta fue la motivación más grande para ella; “si Sebastian a pesar de sus malestares va a su escuela, yo no tengo ninguna excusa para no hacerlo. Él fue el mejor ejemplo para mí”, dijo.

    Sebastián  junto a su hermana

    Sebastian junto a su hermana y su papá

    Fotografía tomada en el 2019.

Dos madres vecinas se convierten en grandes amigas en St. Jude        

Dahiralis, paciente de St. Jude junto a sus padres

Dahiralis, paciente de St. Jude con sus padres

Fotografía tomada en el 2019

 

 Como madre y mujer me encanta celebrar el Día Internacional de la Mujer. No solamente porque se trata de celebrar a la mujer por simplemente ser mujer, sino por todo lo que se ha logrado, a través de la historia, y por lo que seguiremos logrando juntas. Es grandioso.

Dahiana, mamá de la paciente de St. Jude, Dahilaris

 
 

La puertorriqueña Dahiana llegó a St. Jude luego que su hija Dahilaris recibiera un diagnóstico de neuroblastoma. Fue entonces cuando ambas partieron de su país, sin pensarlo dos veces, para comenzar el tratamiento lo antes posible.

Al visitar St. Jude por primera vez, Dahiana resaltó la calidez que sintió de parte de todos los profesionales del hospital, pero particularmente de una mujer muy especial que fue clave en todo su proceso. Esa fue su vecina, Linda, quien también es una madre con una hija en St. Jude, como ella. “Linda y su hija siempre tuvieron una sonrisa para nosotras. Nunca voy a olvidar cómo nos dieron la bienvenida, y lo mucho que nos ayudaron” resaltó Dahiana.

  1. Dahiana relata ese primer encuentro con mucha emoción, porque su familia aún estaba asimilando la noticia del diagnóstico de su hija y se estaban acomodando en la hospedería a largo plazo de St. Jude.  Ambas, tanto mamás como hijas, compartieron muchísimo y se brindaron apoyo mutuo durante su tiempo en St. Jude. Esa amistad se fortaleció tanto, que hasta realizaban viajes juntas. “Fue un vínculo bien muy fuerte. Al punto que mi hija, Dahilaris, la ve y le dice en titi”, narra Dahiana muy agradecida cuando habla de Linda y su hija luego de conocerse en St. Jude. Ellas también son puertorriqueñas.

    Dahilaris es una niña de cuatro años muy valiente y bondadosa que se divierte por los pasillos de St. Jude jugando con su suero. Disfrutó muchísimo de todas las actividades de St. Jude y hasta aprendió un poco de inglés. Sus primeras palabras a las enfermeras fueron “I want a toy”, al saber que si cooperaba con todos los procedimientos sería recompensada. “Ella tiene 4 años, pero yo siento que tiene 14 años”, dijo Dahiana al referirse a su hija.

    Una de las anécdotas más especiales para Dahiana como madre y mujer fue cuando se recortó su pelo largo, que sobrepasaba su cintura, junto a su hija y su vecina. En su emotiva explicación, Dahiana narra que se recortó su pelo con el propósito de dejarle saber a su hija, Dahilaris, que con cabello o sin él, ella era hermosa y que el cabello no era algo para preocuparse. Y aunque la adaptación a su nuevo pelo corto le tomó un poco a ella y a su esposo, Dahiana reconoce lo valiente que fue por su hija al tomar esa decisión. “En el momento una no piensa que es un sacrificio”.

     “Cuando Dahiralis perdió el pelo, muchos en mi familia se raparon la cabeza, y yo que era la mamá, también me lo pregunté y lo hice. Mi nena fue quién me cortó el pelo junto a Linda”.

    Dahiana, mamá de la paciente de St. Jude, Dahiralis.

    Dahiralis, paciente de St. Jude sujetando el pelo de su mamá, Dahiana

    Dahiralis, paciente de St. Jude sujetando el pelo de su mamá, Dahiana

    Al hablar de St. Jude, Dahiana lo recuerda como un lugar donde siempre hubo una sonrisa para su familia y que los ayudó muchísimo como familia. Lo describe como esperanza doble para ella y su familia. “Gracias a la esperanza que tuve y puse en mi hija en St. Jude, ahora tengo a mi esperancita, ya que su segundo nombre es Hope, y ahora ella está aquí conmigo”.

    “Con St. Jude no tuve que preocuparme de nada, solamente el estar atenta a cada cosa de mi hija. El que me enseñarán a hacer las cosas y no tener que depender de los doctores para hacerlas, me daba la libertad de tener una vida normal. Si son de las personas que donan, continúen donando porque ese dinero se utiliza a la perfección para cada niño”, resaltó Dahiana.

    En el Día Internacional de la Mujer, Dahiana recuerda a todas esas mujeres grandiosas que la apoyaron a ella y a su hija en St. Jude. En especial su vecina y amiga, Linda.

Sobreviviente de cáncer, madre, abuela...y la "rockstar" de la familia

 
Heather y Pepe, pacientes de St. Jude con Sonia

Heather a la edad de 16 años, y Pepe, a la edad de 2 años, ambos pacientes de St. Jude, junto a Sonia.

 

Como madre y abuela me siento feliz de tener a mis dos hijas, celebrar la vida de ellas y la vida de Pepe. Estamos más unidos como familia que antes. En St. Jude, tengo mi corazón.

Sonia, sobreviviente de cáncer, mamá de Heather y abuela de Pepé, ambos pacientes de St. Jude

 
 

Como sobreviviente de cáncer, madre y abuela, Sonia, nunca imaginó que tuviera otro encuentro con el cáncer. En esta segunda ocasión sería con su hija de 16 años, Heather, la cual fue diagnosticada con un tipo de leucemia poco común y fue referida a St. Jude en el 2017.

Durante el tratamiento, Sonia no lo pensó dos veces y se dedicó a ayudar a su hija con sus quimioterapias y sus estudios con la Escuela de St. Jude. “Me pregunto cómo hice todo esto, ir a trabajar y llevar a mi hija a St. Jude. No sé cómo yo lo hice porque una no lo piensa en ese momento”, dijo Sonia mientras explicaba su vivencia como madre.

  1. De todas las experiencias, Sonia recuerda claramente su primera visita a St. Jude. Llorosa, describió como una enfermera muy atenta y cariñosa la estaba esperando en la misma entrada del hospital. “Recuerdo que ella me preguntó por mi nombre, me dijo: "yo te llevo". Rápido me abrazó, me dijo que todo estaría bien. Ella dijo: "no te preocupes",  "estás en buenas  manos".

    Luego de varios meses de quimioterapias, Heather termina su tratamiento exitosamente, al igual que sus estudios. Al preguntarle por el rol de su mamá en toda esa vivencia, expresó: “siento que siempre durante mi tratamiento me aferré a mi madre. Ella trabajaba mucho siempre, pero no recuerdo un momento en que ella no estuviera allí durante mi tratamiento en St. Jude. Ella realmente es una rockstar. No lo podría haber hecho sin ella.” Su relación con su mamá siempre fue especial, pero en St. Jude se fortaleció aún más. “Todo lo que necesitaba o pedía, ella lo hacía posible” enfatiza.

    Pepe, paciente de St. Jude con Sonia, su abuela

    Pepe, paciente de St. Jude con su abuela, Sonia.

    Fotografía tomada en febrero, 2020.

    Dos semanas antes del primer aniversario de Heather libre de cáncer, Sonia recibe la noticia que su nieto, Pepe, con solo seis meses de edad, fue diagnosticado con neuroblastoma, un tumor cancerígeno.  A pesar de que esta segunda noticia fue muy dolorosa para Sonia como abuela, su familia sabía que la mejor opción era ir a St. Jude para el tratamiento y cuidado médico de Pepe.

    Tanto Sonia como Heather apoyaron incondicionalmente a Pepe y a su mamá, Tiffany, como miembros de la familia y sobrevivientes de cáncer. Como parte del tratamiento, Pepe recibió quimioterapias y un trasplante de médula ósea en St. Jude.  Heather narra cómo ambos coincidieron en sus chequeos de rutina. “Pepe y yo íbamos a citas juntos. Nos apoyábamos y caminábamos por el pasillo juntos. Tenemos una relación muy especial. No puedo esperar a que crezca para entender por lo que él ha pasado”.

    Sonia, Heather y Pepe

    Pepe junto a Sonia y Heather en el 2017

    La misión de St. Jude inspiró a Heather a ser mucho más que una paciente sobreviviente de cáncer. Entre sus planes futuros está ayudar a los niños y hacerlos sentir cómodos y como en su casa como especialista en vida infantil. Tal como St. Jude la hizo sentir durante su tratamiento. “Todo pasa por alguna razón, y siento que St. Jude me enseñó lo que estoy destinada a hacer en mi vida. No puedo estar más agradecida. Ésta es mi segunda oportunidad”.

    Hoy día, tanto Sonia, como Heather y Pepe están libres de cáncer. “Todas siempre estuvimos juntas en St. Jude” narra Tifanny, mamá de Pepe.

Maneras de ayudar a St. Jude:

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