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Conoce a Jeritza

Cuando Jeritza fue remitida a St. Jude para recibir tratamiento tras su diagnóstico de hepatoblastoma, su familia encontró esperanza en medio de desafíos abrumadores.

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La paciente de St. Jude, Jeritza, sonríe mientras trabaja en su proyecto de arte en St. Jude.

Jeritza, paciente de St. Jude

 
 
La paciente de St. Jude, Jeritza, sonríe junto a su madre, quien se arrodilla y la abraza.

Jeritza, paciente de St. Jude con su mamá

 

La historia de Jeritza

En 2024, la pequeña empezó a presentar problemas de salud. Los médicos en República Dominicana, su país de origen, descubrieron una masa que se originaba en su hígado, así como varios tumores en sus pulmones.

Una biopsia confirmó que se trataba de hepatoblastoma en etapa cuatro, un cáncer pediátrico poco común que afecta el hígado. 

 
 

Comenzó la quimioterapia cerca de su hogar, pero su tumor presionaba algunos de los vasos sanguíneos importantes, lo que hacía imposible realizarle una cirugía en ese momento. Su oncóloga la refirió a St. Jude Children’s Research Hospital, donde Jeritza recibió tratamiento adicional, el cual incluyó un tipo de radioterapia dirigida llamada Y-90, aparte de más quimioterapia y cirugía para extirpar el tumor. En St. Jude, Yeremi encontró la esperanza que tanto necesitaba.

Desde el momento en que llegamos, sus médicos en St. Jude estuvieron completamente comprometidos.

- Yeremi, la mamá de Jeritza

 
Jeritza, paciente de St. Jude, posa con una camiseta que dice “Esta camiseta salva vidas”.

Jeritza, paciente de St. Jude

 
 
Jeritza, paciente de St. Jude, salta y sonríe frente a la cámara.

Jeritza, paciente de St. Jude

 

Jeritza sabe muy bien cómo ganarse la atención de su madre, Yeremi. Lo hace con “cada sonrisa que me da y con cada palabra que me dice. Su madre la describe como una niña extrovertida y muy amigable.

Todos los días me dice, ‘mami, te amo’”.

- Yeremi, la mamá de Jeritza

 
 

¿Dónde está Jeritza ahora?

Jeritza ya completó el tratamiento y regresó a casa, donde la une un vínculo muy fuerte con su hermano menor.

“No hay palabras, solo agradecimiento con St. Jude, porque me dio paz, tranquilidad y me hizo sentir en casa, con su gente, con sus doctores. St. Jude lo es todo”.

 
Jeritza, paciente de St. Jude, posa con las manos en la cintura y un lazo rosa en el cabello.

Jeritza, paciente de St. Jude

 
 
Jeritza, paciente de St. Jude, sonríe junto a su madre, quien se arrodilla y la abraza.

Jeritza, paciente de St. Jude, con su mamá

 

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