Una evaluación de la marcha puede durar hasta 3 horas. El personal recomienda a los cuidadores que permanezcan con su hijo.
La evaluación comienza con un examen clínico. Este incluye, entre otros aspectos, la medición de la longitud de los huesos y del grado de movilidad de las extremidades (denominado rango de movimiento).
La siguiente etapa de la evaluación consiste en colocar marcadores reflectantes en distintas articulaciones del cuerpo de su hijo. El personal le pedirá a su hijo que camine varias veces a lo largo de la sala.
Mientras su hijo camina, 18 cámaras infrarrojas registran el movimiento de los marcadores colocados en su cuerpo. Estas cámaras capturan el movimiento desde todas las direcciones. Utilizan la misma tecnología que se emplea para crear imágenes generadas por computadora (CGI) en películas y animaciones de videojuegos.
Es posible que su hijo se canse. El equipo trabaja en estrecha colaboración con las familias para asegurarse de que los pacientes se sientan cómodos y acompañados. A muchos niños les resulta divertido usar los sensores de movimiento. Algunos comentan que se siente como ser un robot.
Los investigadores también pueden utilizar otros sensores para medir la actividad muscular. Esto permite identificar afecciones como la espasticidad.
Para los niños que son demasiado pequeños o que son médicamente demasiado frágiles como para realizar un análisis completo, existe la opción de la “alfombra mágica”. Esta cuenta con más de 25,000 sensores que registran los patrones de movimiento, incluso cuando los niños tropiezan o juegan.
En algunos casos, su hijo puede llevarse a casa un dispositivo portátil, como un reloj o una plantilla para el calzado, para usarlo durante un período determinado. Esto nos permite observar cómo se mueve su hijo en su entorno cotidiano.
El personal compara los datos recopilados con patrones de movimiento normales.